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jueves, octubre 2, 2025

LA NEUROCIENCIA RECOMIENDA CUIDAR TÚ CEREBRO Y TÚ RUTINA DE VIDA TIENE MUCHA INFLUENCIA

En vista de que este domingo 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una fecha que busca sensibilizar a la sociedad sobre la enfermedad neurodegenerativa más frecuente en el mundo.

Se estima que para 2050 la cifra de personas que sufren esta enfermedad podrían triplicarse, actualmente El Alzheimer representa entre el 60 y el 70% de todos los casos de demencia, y se estima que actualmente más de 55 millones de personas viven con algún tipo de esta enfermedad a nivel global.

Es por esta razón que se ha considerado recomendar   algunos estilos de vida   del diario vivir que podrían incidir en la reducción de este fenómeno.

“Si bien hasta hoy no existe una cura definitiva, la investigación científica avanza de manera acelerada. Por un lado, con terapias innovadoras, como los anticuerpos monoclonales dirigidos contra el amiloide, que abren nuevas perspectivas. Y, por otro, con estudios sobre cómo el estilo de vida puede contribuir a proteger el cerebro y enlentecer el deterioro cognitivo”, sostiene el doctor Guido Dorman, médico neurólogo.

Un estudio recién realizado denominado US-POINTER, fue un ensayo multicéntrico realizado en Estados Unidos, que demostró que una intervención intensiva en el estilo de vida puede mejorar la memoria y otras funciones cognitivas en adultos mayores en riesgo de deterioro cognitivo.

Dentro de estas vamos a destacar las siguientes:

1.Hacer ejercicios:

El ejercicio físico no solo fortalece músculos y huesos: también es un aliado clave del cerebro. Caminar a paso ligero, andar en bicicleta, nadar o bailar al menos 150 minutos por semana se asocia con mejor rendimiento cognitivo y menor riesgo de deterioro. El US-POINTER mostró que incorporar actividad física aeróbica adaptada a la edad y condición de cada persona tiene beneficios medibles en la memoria. Además, combinarlo con ejercicios de fuerza dos veces por semana potencia la salud cardiovascular, otro factor íntimamente ligado al cerebro.

  1. Alimentación saludable:

La dieta MIND, que combina elementos de la dieta mediterránea y la DASH (diseñada para controlar la hipertensión), ha demostrado efectos protectores contra el deterioro cognitivo. Se basa en un alto consumo de frutas, verduras de hoja verde, cereales integrales, pescado, legumbres, frutos secos y aceite de oliva, mientras limita carnes rojas, ultraprocesados y azúcares agregados.

En el US-POINTER, una alimentación balanceada fue un componente esencial para lograr beneficios cognitivos. En la práctica, esto significa optar por un plato de ensalada fresca o pescado con vegetales, en lugar de comidas ultraprocesadas, cada vez que sea posible.

3.Estimular el cerebro de manera constante:

La mente, al igual que el cuerpo, necesita entrenamiento. Leer, aprender un idioma, tocar un instrumento, resolver crucigramas, jugar al ajedrez o participar en talleres y actividades sociales estimula lo que se conoce como reserva cognitiva, un mecanismo que protege frente al impacto de la enfermedad.

Estudios poblacionales muestran que las personas con mayor participación social e intelectual presentan un menor riesgo de desarrollar demencia. Por eso, mantener la curiosidad y la vida social activa no es solo un placer: es también una forma de prevención.

4.Controlar los factores de riesgos cardiovasculares

Lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro. Hipertensión, diabetes, obesidad, colesterol elevado y sedentarismo son factores de riesgo que dañan tanto al sistema vascular como al tejido cerebral.

Mantener la presión arterial, la glucosa y los lípidos en rangos saludables, junto con dejar de fumar, reduce significativamente el riesgo de Alzheimer y otras demencias. El US-POINTER confirmó que un abordaje integral, que incluya el control de estos factores, tiene efectos protectores sobre la cognición.

Es  por esto que  el Día Mundial del Alzheimer es un recordatorio de que esta enfermedad, aunque desafiante, no nos encuentra indefensos. La prevención y el cuidado del cerebro comienzan mucho antes de la aparición de los síntomas, y hábitos cotidianos como moverse más, comer mejor, ejercitar la mente y controlar la salud cardiovascular pueden marcar una diferencia real.

“La evidencia científica confirma que adoptar un estilo de vida saludable no solo mejora la calidad de vida en el presente, sino que también puede proteger la memoria en el futuro. Frente a una enfermedad que aún no tiene cura, cada acción preventiva cuenta”, concluye el doctor Dorman.

Fuente: Infobae

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